El tráfico por el estrecho continúa reducido a una fracción de sus niveles anteriores a la guerra. Emiratos Árabes Unidos acusó a Irán de atacar dos buques de ADNOC, mientras Washington asegura que puede mantener indefinidamente el bloqueo naval de los puertos iraníes y prepara nuevas medidas económicas contra Teherán.
DUBÁI/WASHINGTON.— La crisis del estrecho de Ormuz volvió a agravarse este viernes 14 de agosto, después de que Emiratos Árabes Unidos acusara a Irán de atacar dos buques de la petrolera estatal ADNOC y Estados Unidos afirmara que dispone de capacidad para mantener indefinidamente el bloqueo naval de los puertos iraníes.
Los nuevos incidentes coinciden con un tráfico marítimo todavía extraordinariamente reducido y con el estancamiento de las conversaciones dirigidas a normalizar la navegación por una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Según datos de seguimiento marítimo de Kpler citados por Reuters, nueve buques de materias primas atravesaron el estrecho el jueves, frente a cinco durante la jornada anterior. El promedio de agosto se sitúa en torno a doce embarcaciones diarias.
La diferencia respecto de la situación anterior a la guerra sigue siendo enorme: entre 130 y 140 buques atravesaban normalmente el estrecho cada día antes del comienzo del conflicto.
Los datos tampoco incluyen necesariamente todas las embarcaciones, ya que algunas pueden navegar con sus sistemas de identificación automática desconectados.
Emiratos acusa a Irán de dos nuevos ataques
La nueva tensión se produjo después de que Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC) informara de ataques contra dos de sus embarcaciones mientras transitaban por el estrecho de Ormuz.
El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos atribuyó los ataques a Irán y condenó los incidentes como una amenaza para la seguridad marítima y energética de la región.
ADNOC confirmó que no hubo heridos y que la situación en ambas embarcaciones quedó posteriormente bajo control.
Irán no había asumido públicamente la responsabilidad por esos dos ataques al momento de esta publicación. Por esa razón, la autoría debe mantenerse como una acusación formulada por Emiratos Árabes Unidos, y no como un hecho establecido independientemente.
Los ataques vuelven a poner en primer plano la seguridad de la navegación comercial en una región donde la Organización Marítima Internacional (OMI) mantiene un mecanismo especial de seguimiento y asistencia.
La OMI mantiene una página específica sobre la crisis del estrecho de Ormuz, donde recopila información sobre navegación, marinos afectados, evacuaciones e incidentes relacionados con el conflicto.
La organización estima que alrededor de 20.000 marinos, trabajadores portuarios y personal de instalaciones marítimas se encuentran afectados por la situación regional.
Washington dice que puede mantener el bloqueo indefinidamente
La otra novedad decisiva procede de Estados Unidos.
El secretario estadounidense de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que la Marina dispone de los medios necesarios para mantener el bloqueo naval contra los puertos iraníes durante un período indefinido.
Según explicó, Estados Unidos puede rotar sus unidades navales desplegadas en la región para prolongar la operación durante el tiempo que Washington considere necesario.
La afirmación representa un endurecimiento significativo del mensaje estadounidense en comparación con las señales diplomáticas de apenas una semana atrás.
Como informó Eco del Siglo el 7 de agosto, Washington consideraba entonces próximo un entendimiento sobre Ormuz y se mostraba dispuesto a levantar el bloqueo de los puertos iraníes si Teherán garantizaba efectivamente el tránsito comercial.
Una semana después, esa posibilidad parece mucho más distante.
El bloqueo estadounidense tiene como objetivo restringir las operaciones marítimas vinculadas a puertos iraníes, mientras Washington sostiene que pretende permitir el paso de embarcaciones comerciales destinadas a otros países del Golfo.
Esta distinción es importante: Estados Unidos bloquea puertos iraníes, mientras que la navegación por el estrecho de Ormuz permanece severamente restringida por el conflicto y las condiciones de seguridad. No se trata de dos conceptos equivalentes.
Estados Unidos e Irán disputan el control de Ormuz
El enfrentamiento también se desarrolla en el terreno político.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había afirmado esta semana que Estados Unidos ejerce un «control total» sobre el estrecho.
Irán rechazó esa interpretación.
Hossein Taeb, recientemente designado jefe de la fuerza paramilitar Basij, afirmó el jueves que el estrecho se encuentra bajo «control y gestión» iraní.
En los hechos, ninguna de esas declaraciones describe por sí sola toda la complejidad de la situación.
El tráfico permanece profundamente deprimido a pesar de la fuerte presencia naval estadounidense, mientras la mayoría de las embarcaciones registradas el jueves utilizó la ruta marítima próxima a Irán.
Como informó Eco del Siglo el 12 de agosto, las afirmaciones contrapuestas sobre quién controla Ormuz forman parte de una disputa estratégica mucho más amplia entre Washington y Teherán.
La vía diplomática pierde impulso
La situación actual contrasta especialmente con las expectativas existentes a comienzos de agosto.
Irán y Omán habían negociado un mecanismo provisional para facilitar la navegación y Washington había manifestado su disposición a retirar el bloqueo de los puertos iraníes si el acuerdo garantizaba efectivamente el tránsito comercial.
Sin embargo, las negociaciones comenzaron posteriormente a perder impulso.
El deterioro fue evidente ya esta semana, cuando Estados Unidos e Irán volvieron a distanciarse sobre las condiciones necesarias para reabrir plenamente la navegación.
La advertencia de Hegseth sobre la posibilidad de prolongar indefinidamente el bloqueo indica ahora que Washington se prepara también para un escenario en el que el enfrentamiento continúe durante un período prolongado.
Washington prepara más presión económica
La presión estadounidense no se limitará al terreno naval.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que Washington prepara nuevas medidas económicas contra Irán y adelantó que Estados Unidos pretende profundizar significativamente el aislamiento financiero de Teherán.
Bessent señaló que podrían anunciarse nuevas acciones la próxima semana.
La estrategia estadounidense combina así presión marítima y presión económica, en un intento por reducir los ingresos iraníes y aumentar el costo de mantener el actual enfrentamiento.
Las medidas llegan mientras las conversaciones para alcanzar una salida al conflicto continúan estancadas.
El petróleo mantiene una fuerte prima geopolítica
La perspectiva de un bloqueo prolongado sigue repercutiendo sobre los mercados energéticos.
A media mañana del viernes en Estados Unidos, el Brent cotizaba alrededor de 86,95 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate se situaba en torno a 81,38 dólares.
Aunque el Brent mostraba una ligera caída durante la sesión, permanecía encaminado a una ganancia semanal cercana al 3,4 %, mientras el WTI avanzaba aproximadamente un 4 % en la semana.
El mercado continúa atrapado entre dos fuerzas contrapuestas.
Por un lado, el riesgo de nuevas interrupciones del suministro en Oriente Medio sostiene los precios. Por otro, los elevados inventarios estadounidenses y unas perspectivas más débiles para el crecimiento de la demanda mundial contienen las subidas.
Como informó Eco del Siglo esta semana, la OPEP redujo nuevamente sus previsiones sobre el crecimiento de la demanda mundial de petróleo, mientras la Agencia Internacional de Energía también ha advertido de un escenario de consumo más débil.
Asia busca petróleo fuera del Golfo
La prolongación de la crisis comienza además a modificar los patrones internacionales de abastecimiento.
Varias refinerías asiáticas están aumentando sus compras de petróleo estadounidense y de otros productores ajenos al Golfo, debido a las dificultades para garantizar suministros a través de Ormuz.
Reuters informó este viernes que al menos cuatro refinadores asiáticos habían incrementado sus adquisiciones de crudo estadounidense.
Antes de la guerra, más de la mitad del petróleo importado por Asia procedía de Oriente Medio.
La alteración de esos flujos muestra que la crisis ya no afecta únicamente a los buques que atraviesan físicamente el estrecho: está provocando también una reorganización parcial del comercio mundial de energía.
Una de las principales arterias energéticas del mundo
La importancia estratégica de Ormuz explica la sensibilidad de los mercados ante cada nuevo incidente.
Antes del conflicto, aproximadamente una quinta parte de los flujos diarios mundiales de petróleo y gas atravesaba este corredor marítimo.
Su funcionamiento resulta especialmente importante para las economías asiáticas y para los grandes productores del Golfo.
La reducción del tránsito aumenta los costos de seguros y transporte, obliga a buscar proveedores alternativos y modifica las rutas de abastecimiento de refinerías situadas a miles de kilómetros del conflicto.
La Organización Marítima Internacional mantiene además activo su seguimiento de la crisis y ha subrayado la necesidad de preservar la libertad y la seguridad de la navegación.
De un posible acuerdo a un bloqueo prolongado
La evolución de la última semana resume la rapidez con la que se ha deteriorado el escenario.
El 7 de agosto, Washington contemplaba un acuerdo próximo y la posibilidad de retirar el bloqueo. El 12 de agosto, Estados Unidos e Irán volvían a distanciarse. Este 14 de agosto, Washington afirma que puede mantener el bloqueo durante un tiempo indefinido, anuncia mayor presión económica y Emiratos denuncia dos nuevos ataques contra sus embarcaciones.
La secuencia confirma que Ormuz ha pasado nuevamente de la expectativa de negociación a una fase de confrontación prolongada.
Como señaló recientemente Eco del Siglo en su editorial sobre Ormuz, el estrecho se ha convertido simultáneamente en ruta energética, escenario militar e instrumento de presión económica y diplomática.
Los acontecimientos de este viernes refuerzan esa conclusión.
Por ahora, la normalización de la navegación parece más distante que hace una semana, mientras Estados Unidos e Irán mantienen posiciones incompatibles y las navieras continúan operando bajo condiciones extraordinarias de riesgo.
