La OPEP vuelve a rebajar la demanda mundial de petróleo ante la crisis de Oriente Medio

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La organización redujo por cuarta vez consecutiva su previsión de crecimiento del consumo mundial de crudo para 2026, hasta 580.000 barriles diarios. La estimación contrasta radicalmente con la de la Agencia Internacional de la Energía, que prevé una caída de 1,6 millones de barriles diarios este año.

VIENA.— La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) volvió a rebajar este miércoles 12 de agosto su previsión de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2026, reflejo de un mercado energético sometido a los efectos de la guerra en Oriente Medio, los elevados precios de los combustibles y las persistentes alteraciones de las grandes rutas internacionales de suministro.

De acuerdo con el Informe Mensual sobre el Mercado del Petróleo de agosto de 2026 de la OPEP, la organización espera ahora que la demanda mundial aumente este año en aproximadamente 580.000 barriles diarios, frente a los 780.000 barriles diarios proyectados en julio.

La rebaja, confirmada también por Reuters, constituye la cuarta revisión consecutiva a la baja de las previsiones de la OPEP para 2026.

La revisión no significa que la OPEP espere una disminución absoluta del consumo mundial de petróleo. La organización todavía prevé crecimiento, aunque mucho más débil que el contemplado antes de la guerra y de las sucesivas perturbaciones que han afectado al mercado energético internacional.

La OPEP y la AIE ofrecen perspectivas radicalmente diferentes

La nueva estimación pone de manifiesto una de las mayores divergencias actuales entre los principales organismos que analizan el mercado petrolero mundial.

Mientras la OPEP espera que la demanda aumente en 580.000 barriles diarios durante 2026, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que el consumo mundial disminuirá en 1,6 millones de barriles diarios este año.

La AIE había estimado en julio una contracción cercana a 1 millón de barriles diarios, por lo que su informe de agosto representa un deterioro adicional de aproximadamente 510.000 barriles diarios respecto de la evaluación anterior.

La diferencia entre ambas instituciones supera así los dos millones de barriles diarios en términos de variación anual de la demanda.

La AIE atribuye el deterioro principalmente al mantenimiento de las restricciones en el estrecho de Ormuz, los elevados precios de los combustibles, los problemas de disponibilidad de productos refinados y las alteraciones de las cadenas internacionales de suministro.

Según el organismo con sede en París, la contracción interanual de la demanda alcanzó aproximadamente 4,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026 y podría moderarse a unos 2,8 millones durante el tercer trimestre, antes de volver al crecimiento en los últimos tres meses del año.

La crisis golpea simultáneamente a la oferta y a la demanda

El comportamiento actual del mercado tiene una característica especialmente compleja: la crisis está reduciendo simultáneamente la oferta disponible y el consumo mundial de petróleo.

La AIE calcula que la oferta mundial caerá en promedio unos 4,3 millones de barriles diarios durante 2026, hasta aproximadamente 102 millones de barriles diarios.

La revisión es sustancial. En julio, la agencia esperaba una reducción de unos 3,7 millones de barriles diarios, pero la reanudación de las hostilidades en Oriente Medio y los problemas marítimos obligaron a empeorar nuevamente sus previsiones.

A pesar de esa reducción de la demanda, la caída de la oferta es todavía mayor.

La AIE estima que, en promedio durante 2026, la oferta mundial quedará alrededor de 1,27 millones de barriles diarios por debajo de la demanda. Para el tercer trimestre, el desequilibrio podría alcanzar 1,8 millones de barriles diarios, lo que constituiría el déficit trimestral más profundo desde finales de 2021.

Esta aparente paradoja ayuda a explicar el comportamiento de los precios: una demanda más débil ejerce presión bajista sobre el petróleo, pero las pérdidas de producción y las restricciones al comercio actúan en sentido contrario.

Ormuz continúa condicionando el mercado petrolero

El estrecho de Ormuz permanece en el centro de la crisis energética internacional.

La AIE señala que la producción petrolera del Golfo aumentó en 2,5 millones de barriles diarios durante julio, hasta los 23,9 millones, pero permaneció todavía 8,3 millones de barriles diarios por debajo de los niveles anteriores a la guerra.

Las exportaciones regionales también volvieron a deteriorarse.

Los cargamentos alcanzaron aproximadamente 20 millones de barriles diarios a comienzos de julio, próximos a los niveles habituales anteriores a la guerra, pero posteriormente cayeron hasta alrededor de 12 millones de barriles diarios cuando volvieron a intensificarse las hostilidades y los ataques contra la navegación.

Eco del Siglo ha seguido de cerca esta evolución. Días atrás informó que el tráfico por Ormuz se había desplomado mientras Irán y Omán negociaban un controvertido acuerdo de navegación.

Los mercados reaccionaron entonces con fuertes oscilaciones: el Brent llegó a cerrar en 82,49 dólares por barril, mientras cada información diplomática o militar relacionada con el estrecho continuaba modificando las expectativas de los operadores.

Posteriormente, Washington manifestó su optimismo sobre un posible acuerdo para Ormuz y ofreció levantar el bloqueo de los puertos iraníes, aunque la reapertura plena y estable del corredor marítimo continúa sin materializarse.

El problema se extiende al mar Rojo

Las dificultades no se limitan a Ormuz.

La AIE identifica también las restricciones en Bab el-Mandeb, los problemas en el corredor del Caspio y los ataques que afectan las exportaciones y las instalaciones petroleras rusas como factores adicionales que están reduciendo la oferta mundial.

La combinación de varios puntos críticos marítimos aumenta la vulnerabilidad del comercio energético.

Según la AIE, las exportaciones marítimas de productos refinados descendieron 3,8 millones de barriles diarios interanuales, mientras las exportaciones de diésel procedentes de Rusia, Oriente Medio y Asia disminuyeron en aproximadamente 1,3 millones de barriles diarios.

El resultado es una situación en la que no basta con disponer de reservas de crudo: también se necesitan refinerías operativas, productos refinados disponibles y rutas marítimas capaces de transportarlos.

Las reservas mundiales disminuyen

Otro elemento de preocupación aparece en los inventarios.

La AIE calcula que las existencias mundiales observadas de petróleo disminuyeron en 69 millones de barriles durante julio.

Desde el comienzo de la guerra, las reservas observadas han caído en aproximadamente 410 millones de barriles, hasta situarse justo por debajo de 7.900 millones de barriles.

La reducción de inventarios constituye un elemento especialmente importante porque las reservas funcionan como amortiguador durante las interrupciones temporales de suministro.

Cuanto menores son esas existencias, más sensible se vuelve el mercado ante nuevos ataques, interrupciones logísticas o problemas de producción.

OPEP+ prepara otro ajuste para septiembre

La incertidumbre sobre la demanda coincide con nuevas decisiones de producción dentro de OPEP+.

El pasado 2 de agosto, Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán celebraron una reunión virtual para analizar las condiciones del mercado mundial.

Según el comunicado oficial de la OPEP, los siete países acordaron implementar en septiembre un ajuste de producción de 188.000 barriles diarios, dentro del proceso de reversión gradual de los recortes voluntarios adoptados previamente.

La organización precisó que continuará revisando mensualmente las condiciones del mercado y que la próxima reunión de esos países se celebrará el 6 de septiembre.

La decisión refleja el delicado equilibrio al que se enfrenta OPEP+: recuperar producción sin introducir demasiada oferta en un mercado cuya demanda se está debilitando, pero que simultáneamente afronta graves pérdidas de suministro por razones geopolíticas.

La OPEP espera una recuperación en 2027

Pese al deterioro de sus perspectivas para este año, la OPEP elevó nuevamente su previsión de crecimiento de la demanda para 2027, apostando por una recuperación una vez que disminuyan las principales disrupciones geopolíticas.

La AIE también contempla una recuperación considerable el próximo año.

Su informe de agosto proyecta que la demanda mundial crecerá aproximadamente 2,4 millones de barriles diarios en 2027, siempre que se reduzcan las perturbaciones que actualmente afectan al mercado.

En el lado de la oferta, la recuperación podría ser todavía mayor: la AIE proyecta un aumento de 8,3 millones de barriles diarios en 2027, hasta aproximadamente 110,3 millones de barriles diarios.

Si ese escenario se materializa, el mercado podría pasar del actual déficit a una situación de oferta considerablemente superior a la demanda durante el próximo año. La propia AIE calcula un posible excedente de alrededor de 4,61 millones de barriles diarios en 2027, bajo el supuesto de una desescalada del conflicto durante los próximos meses.

El petróleo continúa cerca de los 90 dólares

Las nuevas previsiones se conocieron mientras los mercados petroleros mostraban movimientos relativamente contenidos.

Durante la jornada de este miércoles, el Brent se situaba alrededor de 88,88 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense cotizaba cerca de 83,31 dólares.

Los operadores están intentando ponderar dos fuerzas opuestas: el debilitamiento de la demanda mundial y el riesgo persistente de nuevas interrupciones del suministro.

La evolución resulta además relevante para la inflación mundial.

Eco del Siglo informó recientemente que las previsiones de inflación habían aumentado en 39 de 50 economías examinadas por Reuters, en un contexto en el que la energía vuelve a transmitir presión sobre los costos de transporte, producción y distribución.

Dos diagnósticos para un mercado extraordinariamente incierto

La nueva previsión de la OPEP confirma que 2026 se ha convertido en un año excepcionalmente difícil de interpretar para el mercado mundial del petróleo.

La OPEP todavía considera que el consumo crecerá, aunque apenas 580.000 barriles diarios. La AIE, por el contrario, estima que caerá 1,6 millones de barriles diarios.

No se trata de una diferencia menor entre dos modelos estadísticos. Los dos organismos ofrecen actualmente diagnósticos muy distintos sobre la intensidad con la que la crisis energética está afectando al consumo mundial.

En lo que sí coinciden los datos disponibles es en que la evolución de Oriente Medio, el futuro del estrecho de Ormuz, la seguridad de Bab el-Mandeb y la recuperación de la producción regional serán decisivos para el mercado durante el resto de 2026.

Mientras esas incógnitas permanezcan abiertas, el petróleo seguirá sometido a una combinación poco habitual: menor demanda mundial, oferta todavía más restringida y una elevada prima de riesgo geopolítico.

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