Washington y Teherán siguen enfrentados sobre la reapertura del estrecho y el cumplimiento del acuerdo provisional alcanzado en junio. Una fuente iraní asegura que no existe ningún avance para reactivar ese pacto, mientras Donald Trump afirma que Estados Unidos mantiene el “control total” de Ormuz. El tráfico marítimo continúa reducido a una fracción de sus niveles anteriores a la guerra.
DUBÁI/WASHINGTON.— Las perspectivas de alcanzar un acuerdo duradero entre Estados Unidos e Irán volvieron a deteriorarse este miércoles 12 de agosto, después de que una fuente iraní de alto nivel afirmara que no se ha producido “ningún progreso” en los esfuerzos destinados a recuperar el acuerdo provisional alcanzado en junio y establecer un calendario para cumplir sus compromisos. Reuters informó este miércoles sobre el nuevo estancamiento diplomático.
La disputa tiene entre sus principales puntos de fricción el estrecho de Ormuz, cuya navegación permanece severamente restringida, y el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes.
Washington acusa a Teherán de no haber cumplido el compromiso de reabrir plenamente la ruta marítima. Irán sostiene, por su parte, que Estados Unidos incumplió obligaciones previstas en el acuerdo de junio, entre ellas levantar el bloqueo de los puertos iraníes y liberar activos iraníes congelados en el extranjero.
Un acuerdo provisional que se deshizo rápidamente
El acuerdo provisional firmado en junio declaraba una “terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes” y establecía un período de 60 días, prorrogable por consentimiento mutuo, durante el cual ambas partes debían intentar alcanzar un acuerdo definitivo que incluyera el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones estadounidenses.
Sin embargo, el entendimiento se deterioró rápidamente.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el 7 de julio que el pacto estaba terminado, mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní lo declaró suspendido una semana después.
Una fuente iraní citada este miércoles por Reuters aseguró que las conversaciones indirectas continúan a través de mediadores, pero sostuvo que no se ha producido ningún avance para que Washington regrese al acuerdo provisional ni para establecer un calendario de cumplimiento.
La misma fuente rechazó informaciones según las cuales Washington y Teherán habrían acordado ampliar el período de 60 días. Desde la perspectiva iraní, ese plazo nunca comenzó efectivamente porque Estados Unidos habría violado el acuerdo apenas 48 horas después de su firma. Esa es la versión de Teherán y no una conclusión independiente de Eco del Siglo.
Trump afirma que Estados Unidos controla Ormuz
La tensión política aumentó después de que Donald Trump afirmara que Estados Unidos tiene “control total” del estrecho de Ormuz.
El mandatario declaró que únicamente Estados Unidos controla actualmente la ruta y, en una publicación posterior, describió el dispositivo naval estadounidense como un “muro de acero” destinado a impedir el acceso a Irán mientras no exista un acuerdo. Reuters recogió las declaraciones del presidente estadounidense.
La afirmación debe entenderse como la posición expresada por Trump, no como una determinación jurídica internacional sobre la soberanía o jurisdicción del estrecho.
La posición de Teherán es frontalmente opuesta.
El alto funcionario de seguridad iraní Mohsen Rezaei afirmó que Ormuz permanecerá cerrado mientras Washington no modifique su conducta y acepte determinadas condiciones iraníes para poner fin al conflicto. Entre ellas mencionó la liberación de fondos iraníes congelados y el fin de otros conflictos regionales, incluidos los de Líbano y Gaza.
La disputa confirma que Ormuz ha dejado de ser solamente una cuestión de navegación para convertirse en uno de los principales instrumentos de presión de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
El tráfico cae nuevamente
El estancamiento diplomático coincide con una nueva caída del tráfico marítimo.
Datos de la firma especializada Kpler recopilados por Reuters muestran que únicamente ocho embarcaciones atravesaron el estrecho durante el martes, el nivel más bajo registrado en una semana. El promedio de los diez días anteriores se situaba en alrededor de 12 buques diarios. Reuters publicó este miércoles los nuevos datos de tráfico marítimo.
De los ocho buques contabilizados por Kpler, solamente uno salió del estrecho, un carguero de carbón. Los otros siete ingresaron y utilizaron la ruta próxima a aguas iraníes.
La firma LSEG ofreció una estimación ligeramente diferente: contabilizó 11 tránsitos, frente a 14 durante la jornada anterior. Las diferencias son normales en este tipo de datos de seguimiento, particularmente porque algunos buques pueden navegar con sus sistemas de identificación automática apagados.
La comparación con los niveles anteriores al conflicto muestra la magnitud de la reducción: antes de que Estados Unidos e Israel comenzaran sus ataques contra Irán el 28 de febrero, normalmente atravesaban Ormuz unos 130 a 140 buques diarios.
Eco del Siglo ya había informado el 7 de agosto que el tráfico por Ormuz se encontraba severamente deprimido mientras Irán y Omán negociaban un mecanismo provisional de navegación. En aquel momento, solamente 33 embarcaciones habían atravesado el estrecho entre lunes y jueves.
Una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y gas
La importancia económica del estrecho explica el impacto internacional de cada movimiento diplomático o militar.
Antes de la guerra, por Ormuz circulaba aproximadamente una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y gas natural licuado.
La interrupción alteró profundamente el mercado petrolero. Desde el comienzo de la guerra, los futuros del Brent llegaron a alcanzar un máximo de alrededor de 126 dólares por barril, aproximadamente un 75 % por encima del nivel previo al conflicto.
Este miércoles los futuros del Brent se situaban alrededor de 89 dólares por barril, mientras las dudas sobre la posibilidad de un acuerdo y los ataques contra la navegación continuaban sosteniendo una prima de riesgo geopolítico. Reuters informó que el Brent avanzaba hasta 89,26 dólares durante la sesión y se encaminaba hacia su sexta jornada consecutiva de ganancias.
La presión energética ya había sido seguida por Eco del Siglo. El medio informó días atrás que Washington veía próximo un acuerdo sobre Ormuz y estaba dispuesto a levantar el bloqueo de los puertos iraníes si se garantizaba efectivamente la navegación comercial.
El escenario del 12 de agosto muestra que aquel optimismo no se ha traducido todavía en un acuerdo efectivo.
Nuevos ataques contra la navegación
La crisis se agravó además por dos incidentes separados ocurridos el martes en rutas estratégicas de Oriente Medio.
En Bab el-Mandeb, en el extremo meridional del mar Rojo, cuatro tripulantes murieron en un ataque contra el carguero de propiedad egipcia Tihamah. El Ministerio de Transporte de Yemen atribuyó el ataque a los hutíes. Otros dos rescatistas yemeníes murieron durante las tareas posteriores, según la Guardia Costera yemení.
Reuters señaló que, de confirmarse plenamente la atribución, serían las primeras muertes causadas por ataques hutíes contra la navegación desde el comienzo de la actual guerra con Irán.
En otro incidente, el Ejército estadounidense informó que un helicóptero MH-60 de la Marina de Estados Unidos disparó dos misiles Hellfire contra un carguero con bandera panameña con el objetivo de inutilizar su sistema de dirección.
Según el Comando Central de Estados Unidos, el buque había ignorado repetidas órdenes de detenerse mientras presuntamente vulneraba el bloqueo naval impuesto sobre los puertos iraníes. Fuentes marítimas consultadas por Reuters situaron el incidente frente a Pakistán, mientras el buque se dirigía hacia el golfo de Omán.
Estos incidentes muestran que la crisis ya afecta simultáneamente a Ormuz, el golfo de Omán y Bab el-Mandeb, tres espacios fundamentales para el comercio energético internacional.
La OMI reclama navegación libre y no discriminatoria
La Organización Marítima Internacional (OMI) mantiene un centro específico de seguimiento de la crisis en Oriente Medio y el estrecho de Ormuz, donde recopila incidentes, medidas de seguridad y datos relativos a los marinos afectados.
La organización señala que alrededor de 20.000 marinos, trabajadores portuarios y tripulantes de instalaciones marítimas se han visto afectados por la situación regional.
En su sesión de julio, el Consejo de la OMI reclamó que cualquier acuerdo entre los Estados ribereños garantice un derecho de paso no discriminatorio y sin obstáculos por el esquema internacional de separación del tráfico adoptado por la organización en 1968. También sostuvo que la navegación por el estrecho debe permanecer libre de peajes y cargas, de conformidad con el derecho internacional. La resolución y las conclusiones pueden consultarse en la OMI.
La OMI contabilizaba además 65 incidentes confirmados en Oriente Medio hasta el 11 de agosto, con al menos 17 marinos muertos.
De las expectativas de acuerdo al nuevo estancamiento
El deterioro contrasta con el escenario de hace apenas unos días.
El 7 de agosto, Washington manifestó optimismo respecto de las negociaciones entre Irán y Omán para establecer un sistema que facilitara nuevamente la navegación comercial.
Eco del Siglo informó entonces que Estados Unidos estaba dispuesto a levantar el bloqueo de los puertos iraníes si el acuerdo sobre Ormuz garantizaba el tránsito efectivo de los buques.
Dos días después, Irán afirmó que el entendimiento con Omán se encontraba en sus “etapas finales”, aunque Teherán vinculó la reapertura del estrecho a nuevas concesiones estadounidenses. Reuters informó que, en ese momento, Washington y Teherán no mantenían negociaciones directas, sino intercambios de mensajes mediante intermediarios.
La situación ha vuelto a deteriorarse.
Una fuente iraní sostiene ahora que no existe progreso alguno para reactivar el acuerdo provisional de junio, mientras Trump insiste en que Estados Unidos controla militarmente la ruta y Teherán mantiene sus condiciones para la reapertura.
Ormuz se convierte en el centro del pulso entre Washington y Teherán
La disputa muestra que el estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales centros de gravedad de la confrontación entre Estados Unidos e Irán.
Teherán utiliza las restricciones sobre la navegación como elemento de presión para obtener concesiones económicas y políticas. Washington mantiene, por su parte, un bloqueo naval sobre los puertos iraníes y sostiene que su presencia militar le permite dominar operativamente la zona.
Sin embargo, las afirmaciones estadounidenses de “control total” no eliminan la capacidad iraní para perturbar el tránsito ni significan que la navegación comercial haya recuperado la normalidad. Los datos de Kpler y LSEG muestran precisamente lo contrario: el tráfico continúa reducido a una pequeña fracción del registrado antes de la guerra.
La cuestión central ya no es solamente quién posee la capacidad militar para cerrar o proteger el estrecho, sino qué condiciones políticas, económicas y de seguridad permitirán restaurar de manera estable la navegación internacional.
Mientras Washington y Teherán no encuentren un mecanismo verificable para cumplir sus compromisos respectivos, Ormuz seguirá siendo simultáneamente un frente militar, una herramienta de negociación y uno de los principales riesgos para la economía mundial.
