Washington, 17 de julio (Eco del Siglo).— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cuestionar la seguridad del sistema electoral de su país y acusó a China de haber accedido ilegalmente a información correspondiente a unos 220 millones de votantes durante el ciclo electoral de 2020. Pekín rechazó las afirmaciones, mientras evaluaciones anteriores de la inteligencia estadounidense no encontraron pruebas de que China hubiera alterado votos o resultados electorales.
Trump formuló las acusaciones durante un discurso a la nación pronunciado el jueves desde la Casa Blanca, en el que presentó documentos recientemente desclasificados sobre amenazas y vulnerabilidades relacionadas con los procesos electorales estadounidenses.
El mandatario sostuvo que China había obtenido nombres, domicilios y otros datos de los registros de votantes. También afirmó que determinados funcionarios de inteligencia minimizaron información sobre las actividades de Pekín durante su primer mandato.
Las acusaciones sobre el acceso a los archivos proceden de Trump y de la documentación difundida por su Gobierno. Hasta el momento no se han presentado pruebas públicas de que China utilizara esos datos para modificar votos, alterar el recuento o cambiar el resultado de las elecciones presidenciales de 2020.
Una evaluación desclasificada de la comunidad de inteligencia estadounidense, publicada en marzo de 2021, concluyó que ningún actor extranjero intentó alterar aspectos técnicos del proceso electoral, como el registro de votantes, la emisión de sufragios, el escrutinio o la comunicación de los resultados.
El mismo informe señaló que China consideró desarrollar operaciones destinadas a influir en la elección, pero evaluó que Pekín finalmente no desplegó acciones de interferencia orientadas a modificar el resultado presidencial. La valoración distinguió entre la recopilación de información, las operaciones de influencia política y la manipulación directa de votos o sistemas electorales.
Trump reiteró además sus cuestionamientos sobre las elecciones de 2020, en las que fue derrotado por el demócrata Joe Biden. Recuentos, auditorías y procedimientos judiciales realizados después de los comicios no encontraron pruebas de un fraude generalizado capaz de alterar el resultado nacional.
Pekín rechaza las acusaciones
El Gobierno chino negó este viernes haber interferido en el proceso electoral estadounidense. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, calificó las afirmaciones como infundadas y aseguró que China no tiene interés en intervenir en los asuntos internos de Estados Unidos.
Pekín pidió a Washington que no utilizara a China como argumento en sus disputas políticas internas y defendió el mantenimiento de unas relaciones bilaterales estables.
La controversia surge después de un período de acercamiento entre ambos gobiernos. Trump visitó China en mayo y mantuvo conversaciones con el presidente Xi Jinping. Posteriormente, Xi aceptó una invitación para visitar Estados Unidos en septiembre, según informaciones difundidas por Associated Press.
Las nuevas acusaciones podrían aumentar las tensiones entre Washington y Pekín, cuyas relaciones continúan marcadas por diferencias comerciales, tecnológicas, diplomáticas y de seguridad.
La seguridad electoral entra en la campaña legislativa
El discurso se produjo a menos de cuatro meses de las elecciones legislativas estadounidenses previstas para noviembre, en las que se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado.
Trump pidió al Congreso que avance en la aprobación de la denominada SAVE America Act, promovida por los republicanos para establecer requisitos federales adicionales de identificación y acreditación de ciudadanía en el proceso de inscripción electoral y votación.
Sus defensores sostienen que la iniciativa reforzaría la confianza en las elecciones e impediría la participación de personas que no poseen ciudadanía estadounidense. Sus críticos advierten que las nuevas exigencias documentales podrían dificultar el voto de ciudadanos habilitados y señalan que los casos comprobados de sufragio emitido por personas no ciudadanas son poco frecuentes.
El presidente también afirmó que las autoridades habían identificado a personas no ciudadanas incluidas en registros electorales de varios estados. La presencia de una persona en un registro, sin embargo, no demuestra por sí sola que haya votado ni que lo haya hecho ilegalmente. Tampoco se presentó durante el discurso una comprobación pública individualizada de todos los casos mencionados.
Trump dedicó otros pasajes de su intervención a la guerra con Irán, la inmigración y la política económica de su Gobierno. El asunto central fue, no obstante, la integridad electoral y su propuesta de modificar las reglas federales aplicables a la identificación de los votantes.
La controversia combina dos temas de elevada sensibilidad política en Estados Unidos: la confianza pública en las elecciones y la competencia estratégica con China. Las consecuencias del discurso dependerán tanto del contenido completo de los documentos desclasificados como de su posterior evaluación por los organismos de inteligencia, el Congreso y especialistas independientes.
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