En una reciente y reveladora entrevista conducida por Idania Chirinos en el programa estelar de NTN24, el politólogo Carlos Sánchez Berzaín ofreció un análisis contundente sobre la naturaleza del régimen cubano. Lejos de ser una mera «anomalía política» local, Sánchez Berzaín sostiene que Cuba ha operado, desde sus inicios, como un eje de desestabilización hemisférica que utiliza la exportación de la revolución armada y el discurso antiimperialista como herramientas de proyección de poder.
El ADN de la desestabilización
Durante el diálogo, el analista enfatizó que la estrategia cubana ha dejado heridas profundas en América Latina. Según Sánchez Berzaín, el régimen no se limitó a gestionar su política interna, sino que perfeccionó un modelo de exportación de guerrillas e insurgencia que marcó el derrotero de gran parte del siglo XX en la región.
Este modelo, lejos de desaparecer con la disolución de la Unión Soviética, sufrió una metamorfosis estratégica. El entrevistado señaló que la supervivencia del castrismo encontró un «nuevo oxígeno» en el chavismo venezolano, articulando el denominado «socialismo del siglo XXI» con el financiamiento de la renta petrolera de Caracas. Esta alianza, a juicio del analista, fue la responsable de obstruir el ciclo democrático que emergía a finales del siglo pasado, fomentando la erosión institucional y la concentración autoritaria del poder.
Una amenaza que trasciende fronteras
Sánchez Berzaín fue enfático al advertir sobre la dimensión global del problema. En su conversación con Chirinos, desglosó cómo la proximidad de La Habana con potencias adversarias a Occidente, sumada a la cooperación en inteligencia, el uso de redes criminales transnacionales, la presión migratoria y la maquinaria de desinformación, han convertido a la isla en un desafío de seguridad hemisférica.
Para el entrevistado, es un error de diagnóstico considerar el futuro de Cuba como un asunto exclusivamente interno. La estabilidad de la región y la seguridad nacional de los Estados Unidos están, según su tesis, intrínsecamente ligadas a la permanencia de un régimen que ha demostrado una capacidad de reinvención táctica sin precedentes durante más de seis décadas.
El desenlace, ¿cerca?
La entrevista concluyó con una reflexión sobre la inevitabilidad del cambio. Ante el desgaste económico y político que presenta actualmente el modelo, Sánchez Berzaín planteó que la cuestión central ya no es la supervivencia de la dictadura, sino la naturaleza de su caída.

