Teherán asegura que ya están acordados los parámetros geográficos de las nuevas rutas marítimas y que el entendimiento con Mascate se encuentra en su etapa final. Sin embargo, advierte que el estrecho de Ormuz no recuperará la normalidad mientras Washington mantenga el bloqueo de los puertos iraníes y no atienda otras exigencias políticas y económicas.
TEHERÁN.— Irán afirmó este domingo 9 de agosto que el acuerdo que negocia con Omán para establecer nuevas rutas comerciales a través del estrecho de Ormuz ha entrado en su fase final, pero advirtió que ese entendimiento bilateral no bastará por sí solo para normalizar la navegación por una de las principales arterias energéticas del planeta.
El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, señaló que la negociación sobre el estrecho se encuentra en sus «etapas finales» y sostuvo que las nuevas rutas comenzarían a utilizarse una vez cumplidas las condiciones que Teherán reclama a Estados Unidos. Según Reuters, esas exigencias trascienden ampliamente la organización técnica del tráfico marítimo.
La declaración supone un nuevo avance respecto de la situación conocida apenas dos días atrás, cuando Washington comunicó que esperaba un acuerdo próximo entre Irán y Omán. Eco del Siglo informó entonces que Estados Unidos ofrecía levantar el bloqueo de los puertos iraníes si el entendimiento restauraba efectivamente la navegación comercial.
Las nuevas rutas ya tienen definidos sus parámetros geográficos
Las conversaciones entre Irán y Omán, los dos Estados ribereños del estrecho, no comenzaron esta semana.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán confirmó el 5 de agosto que las negociaciones llevan aproximadamente dos meses y tienen como objetivo establecer un corredor seguro para la navegación comercial. Según Teherán, los aspectos técnicos, jurídicos, de seguridad y medioambientales han sido examinados por las autoridades competentes.
Existe además un avance concreto: los parámetros geográficos de la ruta propuesta ya han sido acordados por Irán y Omán.
El portavoz iraní de Exteriores, Esmaeil Baghaei, indicó que el documento conjunto que deberá recoger los principales principios del entendimiento estaba en la fase final de revisión y redacción.
Esto permite hablar de un acuerdo próximo con mayor fundamento que en jornadas anteriores, aunque todavía no se ha divulgado públicamente un texto definitivo ni ha comenzado a funcionar el nuevo sistema de navegación.
Omán exige libertad de navegación y respeto del derecho internacional
La posición omaní introduce un elemento esencial para interpretar el proceso.
Mascate ha reiterado que trabaja para restaurar la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz dentro del marco del derecho internacional.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán afirmó el 14 de julio que mantiene una cooperación «transparente y neutral» con las diferentes partes y recordó su compromiso con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Irán y Omán ya habían emitido el 23 de junio una declaración conjunta en la que reconocieron su condición de Estados costeros del estrecho y expresaron su compromiso con un paso seguro, abierto a la navegación internacional y compatible con el derecho internacional aplicable.
Ese documento creó además un grupo de trabajo conjunto de los dos ministerios de Relaciones Exteriores para negociar la futura administración de la navegación, los servicios asociados y sus posibles costos. Ambas partes acordaron consultar también a otros Estados ribereños y actores relevantes.
El entendimiento que ahora se aproxima a su fase final es, por tanto, consecuencia de un proceso diplomático y técnico que lleva varias semanas desarrollándose.
Irán advierte que el acuerdo no basta para reabrir Ormuz
Aquí aparece el principal obstáculo.
Teherán distingue entre alcanzar un acuerdo con Omán sobre las rutas y conseguir que el estrecho vuelva a ser seguro y plenamente operativo para la navegación internacional.
El Ministerio iraní ya había advertido el 5 de agosto que un entendimiento bilateral no podía interpretarse automáticamente como una restauración de la seguridad marítima, porque —según la posición oficial iraní— continúan vigentes el bloqueo naval estadounidense y otras medidas de Washington que Teherán considera hostiles.
Araqchi reiteró este domingo esa posición y vinculó la reapertura a actuaciones adicionales de Estados Unidos.
Entre las condiciones expuestas por dirigentes iraníes figuran el levantamiento del bloqueo y de las sanciones, la liberación de activos iraníes congelados, el fin de determinadas amenazas y operaciones militares y una compensación por los daños causados durante los ataques estadounidenses.
Estas son exigencias de Teherán, no condiciones aceptadas hasta ahora por Washington.
Esa distinción resulta fundamental: el avance entre Irán y Omán no significa que Estados Unidos haya aceptado el conjunto de reclamaciones iraníes.
Washington ofrece levantar el bloqueo de los puertos
La posición estadounidense conocida públicamente es más limitada.
Un funcionario de Estados Unidos declaró el viernes 7 de agosto que Washington estaba dispuesto a levantar el bloqueo de los puertos iraníes una vez anunciado un acuerdo que restaurara sin impedimentos la navegación comercial por Ormuz.
El funcionario añadió que las medidas estadounidenses estarían vinculadas al cumplimiento de los compromisos asumidos por Irán.
Surge así un problema clásico de secuencia diplomática.
Washington vincula su concesión a una restauración efectiva del tráfico marítimo. Teherán, en cambio, sostiene que la reapertura depende también de que Estados Unidos adopte previamente o de manera coordinada una serie de medidas.
La diferencia no es menor: determina quién debe actuar primero y qué garantías recibe la otra parte antes de cumplir sus propias obligaciones.
Washington y Teherán siguen sin negociar directamente
Pese a los avances registrados alrededor de Ormuz, Irán y Estados Unidos no mantienen actualmente negociaciones directas.
Araqchi afirmó este domingo que Teherán no iniciará conversaciones mientras considere que Washington incumple el entendimiento provisional alcanzado en junio. No obstante, confirmó que continúa existiendo un intercambio de mensajes mediante intermediarios.
Omán vuelve a desempeñar en este escenario su tradicional función de mediador.
El sultanato no solo negocia directamente con Irán la administración de las rutas marítimas, sino que también ha defendido públicamente la continuidad del diálogo regional y la aplicación de los entendimientos destinados a reducir la confrontación.
Ormuz continúa lejos de la normalidad
La trascendencia económica de la negociación difícilmente puede exagerarse.
Antes de la actual crisis, por el estrecho circulaban volúmenes equivalentes a aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo y derivados, mientras alrededor de una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado utilizaba también esa ruta, de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
La Organización Marítima Internacional (OMI) mantiene actualmente un dispositivo especial para la crisis. El organismo señala que alrededor de 20.000 marinos, trabajadores portuarios y personal de instalaciones offshore se han visto afectados en la región.
La OMI llegó a organizar un programa voluntario de evacuación de buques atrapados en el Golfo. Entre el 23 y el 26 de junio salieron bajo ese mecanismo 136 embarcaciones y unos 2.900 marinos, aunque el programa permanece actualmente suspendido.
El organismo recuerda además que el sistema tradicional de separación del tráfico marítimo de Ormuz fue propuesto conjuntamente por Irán y Omán y adoptado en 1968, un antecedente que ayuda a explicar por qué ambos países ocupan ahora el centro de la negociación sobre las nuevas rutas. La OMI mantiene una página específica sobre la situación del estrecho y sus medidas de seguridad.
Un avance diplomático, pero no todavía una solución
La noticia de este domingo representa un avance verificable.
Hace dos días era Estados Unidos quien afirmaba que un acuerdo estaba próximo. Ahora Teherán confirma que el entendimiento con Omán se encuentra en su fase final y que los parámetros geográficos de las nuevas rutas ya han sido definidos.
Pero las dos cuestiones centrales continúan abiertas.
La primera es cuándo comenzarán efectivamente a operar esas rutas y bajo qué mecanismos de seguridad y administración.
La segunda, mucho más compleja, es si Washington y Teherán conseguirán acordar una secuencia de concesiones que permita convertir el entendimiento técnico entre Irán y Omán en una verdadera normalización del estrecho.
La diferencia entre ambas dimensiones explica la aparente contradicción de la jornada: el acuerdo sobre Ormuz está más cerca que nunca, mientras la reapertura efectiva del estrecho continúa sin fecha.
El mensaje iraní de este domingo puede resumirse en esos dos movimientos simultáneos: Teherán acerca el acuerdo con Omán, pero eleva el precio político que exige a Estados Unidos para convertirlo en una reapertura efectiva de Ormuz.
