Una votación por la mínima permitió al presidente Donald Trump conservar su actual margen de actuación militar frente a Irán, después de que la mayoría republicana del Senado bloqueara el avance de una resolución que buscaba exigir la retirada de las fuerzas estadounidenses de las hostilidades no autorizadas por el Congreso. El resultado confirma el respaldo predominante del partido gobernante a la estrategia de la Casa Blanca, aunque también deja al descubierto discrepancias entre algunos legisladores republicanos sobre el alcance de las facultades presidenciales en el conflicto.
WASHINGTON D. C.— El Senado de Estados Unidos bloqueó el jueves 30 de julio un nuevo intento de limitar la participación militar del país en el conflicto con Irán, al rechazar por 49 votos contra 50 una moción destinada a permitir la tramitación de una resolución sobre poderes de guerra.
La votación no versó sobre la aprobación definitiva de la iniciativa. El pleno examinó una moción para retirar la S.J.Res.181 del Comité de Relaciones Exteriores y permitir que continuara su trámite legislativo. Al no obtener la mayoría necesaria, la propuesta quedó bloqueada en comisión.
El registro oficial del Senado identifica la medida como una resolución conjunta destinada a ordenar la retirada de las Fuerzas Armadas estadounidenses de las hostilidades dentro o contra la República Islámica de Irán que no hubieran sido autorizadas por el Congreso. El detalle completo de la votación puede consultarse en el registro oficial del Senado de Estados Unidos.
La moción fue presentada por la senadora demócrata por Nueva York Kirsten Gillibrand, quien cuestionó el costo económico y la duración de la guerra. La iniciativa formaba parte de los reiterados intentos demócratas por someter la campaña militar a una autorización legislativa específica.
La mayoría de los senadores republicanos respaldó la continuidad de la estrategia de la Casa Blanca. Sin embargo, Susan Collins, de Maine; Lisa Murkowski, de Alaska; y Rand Paul, de Kentucky, votaron junto con la mayoría demócrata para que la resolución avanzara.
El demócrata John Fetterman, de Pensilvania, se alineó con la mayoría republicana y votó contra la moción. El republicano Mitch McConnell no participó en la votación.
El resultado permitió a Donald Trump evitar, al menos por ahora, una nueva votación de fondo destinada a obligarlo a retirar las fuerzas estadounidenses o a solicitar una autorización específica del Congreso para continuar las operaciones contra Irán.
La decisión tampoco amplió formalmente las facultades presidenciales. Su efecto inmediato fue preservar la situación existente e impedir que prosperara una propuesta destinada a restringir las operaciones militares que la Administración ya conduce.
Una victoria política para la Casa Blanca
Desde el punto de vista político, la votación representa una victoria para la Casa Blanca, porque conserva el respaldo de la mayor parte de la bancada republicana y evita que el Senado imponga una limitación inmediata a la estrategia estadounidense frente a Teherán.
Associated Press informó que la resolución constituía el más reciente de más de una decena de intentos legislativos presentados desde el comienzo de la guerra para restringir la participación militar estadounidense sin una autorización expresa del Congreso. Ninguna de esas iniciativas ha conseguido hasta ahora superar todo el proceso legislativo. La cobertura de AP puede consultarse aquí.
Fox News ha presentado las sucesivas votaciones como una prueba de que la mayoría republicana continúa otorgando margen al presidente para dirigir la respuesta militar contra Irán, aunque algunos integrantes del partido han expresado reservas por la duración, los costos y los objetivos del conflicto.
El respaldo republicano no significa que exista unanimidad. Los votos de Collins, Murkowski y Paul demuestran que persisten diferencias internas respecto de la autoridad presidencial y de la conveniencia de mantener operaciones prolongadas sin una autorización adicional del Congreso.
Sin embargo, esas discrepancias no fueron suficientes para formar una mayoría capaz de modificar la actual política estadounidense.
El debate sobre los poderes de guerra
La iniciativa se apoya en el marco de la War Powers Resolution de 1973, aprobada después de la guerra de Vietnam para reforzar la intervención del Congreso en las decisiones relativas al empleo de las Fuerzas Armadas.
La norma exige que el presidente informe al Congreso cuando introduce fuerzas estadounidenses en hostilidades y establece límites temporales para las operaciones que no han recibido una autorización legislativa específica.
No obstante, las sucesivas administraciones estadounidenses, tanto republicanas como demócratas, han mantenido interpretaciones amplias de las facultades presidenciales como comandante en jefe.
La controversia no consiste únicamente en determinar quién puede declarar formalmente una guerra. También abarca la capacidad del presidente para ordenar ataques, proteger tropas desplegadas, responder a amenazas y sostener operaciones militares prolongadas sin una nueva autorización del Congreso.
La votación del jueves no resolvió definitivamente ese debate constitucional. El Senado se limitó a impedir que avanzara una resolución concreta de retirada.
Por esa razón, el resultado debe interpretarse como una ratificación política del margen de actuación que ya conservaba la Casa Blanca, y no como una concesión de nuevas atribuciones legales al presidente.
La estrategia de Trump frente a Irán
La Administración Trump sostiene que debe conservar suficiente libertad operativa para proteger a las fuerzas estadounidenses, responder a los ataques iraníes y evitar que Teherán reconstruya capacidades militares o nucleares consideradas una amenaza para Estados Unidos y sus aliados.
El presidente ha combinado la presión militar con la posibilidad de una salida negociada. Esa doble estrategia fue analizada recientemente por Eco del Siglo en el artículo Trump y Netanyahu definen la siguiente fase frente a Irán entre la negociación y una nueva ofensiva.
La votación del Senado fortalece temporalmente esa posición al permitir que Washington mantenga la presión militar y diplomática sin afrontar una orden legislativa inmediata de retirada.
Al mismo tiempo, la diferencia de un solo voto muestra que el respaldo parlamentario continúa siendo frágil. Una prolongación de la guerra, un aumento de sus costos o nuevas bajas estadounidenses podrían modificar la posición de algunos legisladores.
Costos económicos y estratégicos
El debate sobre los poderes de guerra no se limita a las facultades constitucionales. También está relacionado con el costo de las operaciones, el precio de la energía, la seguridad de las rutas marítimas y las consecuencias de una eventual escalada regional.
La guerra ha afectado el tránsito por el estrecho de Ormuz y ha provocado fuertes oscilaciones en los mercados petroleros. El encarecimiento de la energía se ha convertido en uno de los principales canales mediante los cuales el conflicto repercute sobre la economía internacional.
Eco del Siglo examinó esas consecuencias en su informe La inflación vuelve a golpear la economía mundial: Reuters eleva las previsiones para 39 de 50 países.
Los senadores que promueven restricciones argumentan que una guerra prolongada puede generar costos fiscales, militares y económicos crecientes sin que exista una definición suficientemente clara de sus objetivos finales.
La mayoría republicana considera, en cambio, que restringir al presidente en medio del conflicto podría debilitar la posición estadounidense, reducir la capacidad de disuasión y favorecer a Irán durante las negociaciones o las operaciones militares.
Un respaldo predominante, pero no absoluto
La votación del jueves confirma que Trump conserva un apoyo predominante dentro de su partido en materia de seguridad nacional y política exterior.
También muestra que ese apoyo no es incondicional. Collins, Murkowski y Paul representan distintas corrientes republicanas, pero coinciden en reclamar una participación más activa del Congreso en las decisiones sobre el uso prolongado de la fuerza.
Fetterman, por su parte, volvió a distanciarse de la mayoría demócrata y respaldó la posición republicana de bloquear la iniciativa.
El resultado final mantuvo la situación existente: Trump conserva su margen de actuación militar y la resolución permanece detenida en comisión.
Por ahora, la mayoría republicana ha decidido no imponer nuevas restricciones al presidente en un momento en que Estados Unidos continúa combinando presión militar, disuasión y negociación frente a Irán.
La estrecha diferencia, sin embargo, anticipa que el debate regresará al Senado si el conflicto se prolonga o vuelve a intensificarse.
Fuentes principales: Senado de Estados Unidos, Associated Press, Fox News y U.S. Senate Daily Press.

