El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que Israel no aceptó la propuesta de 15 puntos promovida por el Board of Peace y advirtió que sus fuerzas no se retirarán de sus posiciones actuales hasta que Hamás se desarme completamente. La discrepancia abre una nueva dificultad para la segunda fase del proceso impulsado por Washington.
JERUSALÉN.— Israel rechazó la actual propuesta de 15 puntos promovida por el Board of Peace para avanzar en el desarme de Hamás y la retirada militar israelí de Gaza, según confirmó este domingo 9 de agosto el primer ministro Benjamin Netanyahu.
La decisión introduce una nueva dificultad en la ejecución del proceso respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump, aunque no supone que Israel haya abandonado el marco general negociado con Washington para poner fin al conflicto.
Según Reuters, Netanyahu afirmó que Israel no retirará sus fuerzas hasta que Hamás se haya desarmado completamente. El desacuerdo se concentra, por tanto, en las condiciones y la secuencia mediante las cuales deben producirse el desarme de las organizaciones armadas palestinas y el repliegue israelí.
La controversia había comenzado a hacerse pública varios días antes. Netanyahu explicó que Estados Unidos había remitido un borrador a Israel, que su Gobierno no lo había aceptado y que posteriormente había enviado sus propias observaciones. El mandatario insistió entonces en que las fuerzas israelíes permanecerían en sus posiciones mientras Hamás conservara su capacidad militar.
El desarme de Hamás, en el centro de la disputa
El nuevo documento forma parte de los esfuerzos del Board of Peace para llevar adelante la segunda etapa del proceso de Gaza.
El organismo había negociado con Hamás un mecanismo destinado a avanzar hacia el desmantelamiento de las armas mantenidas por el grupo y otras facciones palestinas, mientras Israel debía limitar sus operaciones militares y avanzar hacia un repliegue conforme progresara el proceso.
Associated Press informó esta semana que Nikolay Mladenov, alto representante del Board of Peace para Gaza, se reunió con Netanyahu para discutir precisamente ese acuerdo. Tras el encuentro, el organismo afirmó que el objetivo fundamental era conseguir el desmantelamiento completo del armamento existente en la Franja y facilitar la transición desde un gobierno basado en grupos armados hacia una administración civil. Associated Press también señaló que Mladenov había instado a Israel a detener sus ataques mientras avanzaban las negociaciones.
Hamás manifestó, por su parte, que continuaba comprometido con lo negociado para la aplicación de la segunda fase del acuerdo y que esperaba una respuesta oficial de los mediadores.
Netanyahu ha adoptado una posición más exigente sobre la secuencia.
Israel sostiene que no debe producirse una retirada efectiva antes de comprobar que Hamás ha sido completamente desarmado.
La diferencia resulta decisiva porque afecta al mecanismo central de reciprocidad del acuerdo: determinar en qué momento el desarme palestino debe traducirse en una reducción de las operaciones y de la presencia militar israelí.
Un plan de 15 puntos dentro de una hoja de ruta más amplia
Existe una distinción importante para comprender la controversia.
El documento rechazado ahora por Netanyahu es una propuesta de 15 puntos relacionada con la implementación del desarme y el repliegue en Gaza. No debe confundirse con el Comprehensive Plan to End the Gaza Conflict, la hoja de ruta general de 20 puntos presentada anteriormente por la administración Trump.
La propia Casa Blanca describió en enero ese marco general como un plan de 20 puntos destinado a conducir a Gaza desde el alto el fuego hacia una fase de desmilitarización, gobierno transitorio, reconstrucción y estabilización.
El Gobierno estadounidense anunció entonces la formación del National Committee for the Administration of Gaza (NCAG), encabezado por Ali Sha’ath, como organismo tecnocrático encargado de restaurar servicios públicos, reconstruir instituciones civiles y gestionar la transición administrativa del territorio.
También estableció el Board of Peace, presidido por Trump, y designó a Mladenov como alto representante para Gaza.
Dentro de esa estructura, Washington prevé igualmente una International Stabilization Force (ISF), concebida para contribuir a la seguridad, facilitar la desmilitarización y permitir la entrada de ayuda humanitaria y materiales necesarios para la reconstrucción.
Por tanto, el rechazo israelí de la propuesta de 15 puntos no equivale al rechazo del plan general de 20 puntos. Representa una disputa sobre cómo ejecutar uno de sus componentes más difíciles: el desarme de Hamás y su vinculación con la retirada israelí.
El Consejo de Seguridad respaldó el marco para Gaza
La arquitectura internacional del proceso tampoco depende únicamente de Washington.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mediante su Resolución 2803 (2025), respaldó el plan integral para Gaza y acogió la creación del Board of Peace y de una fuerza internacional de estabilización.
Un informe posterior presentado a Naciones Unidas confirmó que la resolución reconoce que las partes habían aceptado el marco general y establece mecanismos internacionales destinados a acompañar su implementación.
En mayo, el Consejo de Seguridad volvió a señalar que la aplicación del acuerdo requiere abordar conjuntamente el desarme de Hamás y la retirada israelí, dos asuntos que continúan siendo precisamente los principales obstáculos para completar la siguiente etapa.
Israel ya había expresado “serias preocupaciones de seguridad”
Las reservas israelíes no comenzaron este domingo.
Después de conocerse los términos del nuevo mecanismo de desarme, Israel comunicó que tenía “serias preocupaciones de seguridad” y trasladó sus objeciones a Estados Unidos, según informó Associated Press.
Netanyahu confirmó posteriormente que Jerusalén había recibido el borrador estadounidense y había respondido con modificaciones propias.
La posición israelí consiste esencialmente en evitar que un repliegue militar se produzca antes de que el desarme pueda ser comprobado sobre el terreno.
Washington y los responsables del Board of Peace intentan, en cambio, construir un mecanismo que permita que ambos procesos —desarme y retirada— avancen de manera coordinada.
Las diferencias no afectan, por ahora, al objetivo declarado de desmilitarizar Gaza, sino al orden, las garantías y los mecanismos de verificación que deberían conducir a ese resultado.
Una nueva fricción entre Trump y Netanyahu
La disputa adquiere además relevancia porque se produce entre dos gobiernos estrechamente aliados.
La administración Trump ha convertido la estabilización de Gaza en uno de sus principales proyectos diplomáticos para Oriente Medio y sostiene que el proceso debe desembocar en un territorio administrado por instituciones civiles, sin control militar de Hamás y acompañado de un programa internacional de reconstrucción.
Israel comparte el objetivo de eliminar la capacidad militar de Hamás, pero Netanyahu ha dejado claro que la seguridad israelí determinará el ritmo de cualquier repliegue.
La posición recuerda que, pese a la estrecha relación política entre Trump y Netanyahu, Washington y Jerusalén no mantienen necesariamente criterios idénticos sobre todas las etapas de la reorganización regional.
Eco del Siglo ha seguido también las diferencias y coincidencias entre Estados Unidos e Israel dentro del escenario más amplio de Oriente Medio. A comienzos de agosto, Trump canceló un nuevo ataque contra Irán y abrió otra frágil negociación, mientras Israel mantenía una posición de cautela respecto de la vía diplomática.
La diplomacia regional continúa, además, condicionada por la crisis alrededor del estrecho de Ormuz. Este medio informó el viernes que Washington veía próximo un acuerdo sobre Ormuz y contemplaba levantar el bloqueo de los puertos iraníes.
Un alto el fuego que no ha eliminado la violencia
El actual proceso se apoya en el acuerdo alcanzado el año pasado entre Israel y Hamás, que permitió establecer un alto el fuego y abrir posteriormente una segunda fase de negociaciones.
Reuters confirma que Israel ha continuado realizando ataques en Gaza desde la entrada en vigor de la tregua en octubre, mientras las conversaciones sobre desarme y retirada permanecen abiertas.
Associated Press también informó de nuevos ataques israelíes durante los días anteriores a las reuniones del Board of Peace y recogió las protestas de Egipto, Qatar y Turquía, países mediadores en el proceso.
La persistencia de episodios militares demuestra la fragilidad del acuerdo y explica la importancia que Washington concede a crear mecanismos capaces de sustituir progresivamente la confrontación armada por una estructura de seguridad y administración internacionalmente respaldada.
El problema de quién actúa primero
La disputa actual puede resumirse en una cuestión fundamental: quién debe dar primero el paso irreversible.
Para Israel, abandonar posiciones antes del desarme completo podría permitir que Hamás conserve o reconstruya una capacidad militar.
Para que el nuevo mecanismo prospere, por tanto, Washington y el Board of Peace deberán encontrar una fórmula que ofrezca garantías simultáneas sobre desarme, verificación, seguridad y retirada.
El rechazo anunciado por Netanyahu no cierra necesariamente las negociaciones. El hecho de que Israel haya presentado observaciones al borrador indica que todavía existe margen para modificar sus términos.
Pero la declaración de este domingo establece una línea roja inequívoca para Jerusalén: Israel no acepta retirarse de sus posiciones actuales mientras Hamás no esté completamente desarmado.
La discusión sobre Gaza entra así en una nueva etapa en la que el éxito del plan estadounidense dependerá menos de formular objetivos generales —sobre los que existe un grado mayor de coincidencia— que de acordar cómo, cuándo y bajo qué garantías debe ejecutarse el desarme y la retirada.
