Las exportaciones chinas crecieron un 23,9 % interanual en julio y volvieron a superar las previsiones, impulsadas por la demanda internacional de semiconductores, productos tecnológicos y vehículos. El sector exterior continúa siendo uno de los principales soportes de la segunda economía mundial mientras persisten la debilidad del consumo interno y las tensiones comerciales con Estados Unidos.
PEKÍN.— Las exportaciones de China aumentaron un 23,9 % interanual en julio, manteniendo un fuerte ritmo de crecimiento pese al endurecimiento de las barreras comerciales estadounidenses y a una economía internacional condicionada por crecientes tensiones geopolíticas.
Los datos publicados este viernes por las autoridades aduaneras chinas muestran que el crecimiento de las exportaciones, medido en dólares, superó el 22,2 % previsto por los economistas consultados por Reuters, aunque se moderó frente al extraordinario incremento del 27 % registrado en junio.
Las importaciones aumentaron un 27,5 % interanual, frente al 36 % de junio, mientras el superávit comercial se redujo desde 125.620 millones de dólares en junio hasta 112.500 millones en julio. Las cifras proceden de la Administración General de Aduanas de China, cuyo portal estadístico oficial centraliza las estadísticas comerciales del país. Estadísticas oficiales de la Administración General de Aduanas de China
El desempeño confirma que el sector exterior continúa desempeñando un papel central en el crecimiento chino, compensando parcialmente la debilidad del consumo doméstico y la desaceleración de la inversión. Reuters señala que la demanda externa se ha vuelto especialmente importante durante 2026 para una economía que muestra comportamientos cada vez más divergentes entre sectores.
La alta tecnología gana terreno
Uno de los elementos más significativos de las cifras conocidas este viernes es el creciente protagonismo de los productos tecnológicos dentro de las exportaciones chinas.
Durante los primeros siete meses de 2026, las exportaciones de bienes de alta tecnología aumentaron 40,7 % interanual, mientras el valor de las ventas externas de semiconductores prácticamente se duplicó respecto del mismo período del año anterior.
Associated Press calcula igualmente que las exportaciones de productos de alta tecnología aumentaron cerca de 41 % entre enero y julio, mientras los envíos de electrónica y maquinaria avanzaron aproximadamente un 26 %.
El fenómeno coincide con la rápida expansión internacional de las inversiones destinadas a infraestructura para inteligencia artificial, que está aumentando la demanda de semiconductores, componentes electrónicos y maquinaria especializada. Reuters identifica precisamente la expansión mundial de la infraestructura vinculada a la IA como uno de los principales factores que sostienen actualmente las exportaciones tecnológicas chinas.
La inteligencia artificial también se ha convertido en una cuestión económica, política y estratégica de alcance mucho mayor. Eco del Siglo abordó recientemente esa transformación en el artículo de opinión “Una nueva soberanía: ¿qué demonios es la Inteligencia Artificial (IA)?”.
China también continúa ampliando rápidamente sus ventas internacionales de automóviles. Las exportaciones de vehículos aumentaron más de 50 % tanto en valor como en cantidad durante los primeros siete meses del año, según Reuters. Associated Press sitúa el crecimiento de los envíos en aproximadamente 55 % durante ese mismo período.
Estas cifras muestran una transformación progresiva del perfil exportador chino: junto con su tradicional capacidad manufacturera, el país está aumentando la participación de semiconductores, electrónica, maquinaria avanzada, vehículos y otros productos tecnológicamente más complejos dentro de sus ventas internacionales.
China diversifica sus mercados
El crecimiento de julio también muestra hasta qué punto Pekín ha ampliado sus destinos comerciales ante la creciente presión estadounidense.
Las exportaciones hacia la Unión Europea aumentaron un 16 % interanual en julio, mientras las ventas a Corea del Sur crecieron un 46,6 % y las importaciones procedentes de ese país se dispararon un 97,8 %, favorecidas por la demanda de productos de alta tecnología.
Si se considera el conjunto de los primeros siete meses del año, las exportaciones chinas hacia la Unión Europea aumentaron cerca de 17 %, mientras los envíos hacia el sudeste asiático crecieron aproximadamente 25 %, según Associated Press.
La diversificación resulta especialmente significativa porque las relaciones comerciales con Estados Unidos continúan sometidas a nuevas restricciones.
Washington sustituyó a finales de julio un recargo temporal general por un arancel adicional del 12,5 % para numerosos productos chinos, dentro de una ofensiva comercial que alcanzó a unas 60 economías. Eco del Siglo informó entonces sobre la nueva ronda de aranceles estadounidenses y sus consecuencias para el comercio mundial.
Estados Unidos también prohibió recientemente determinadas nuevas importaciones de robots humanoides y cuadrúpedos y determinados inversores de potencia procedentes de China, y el jueves añadió pisos de precios y un arancel del 15 % a ciertos productos fabricados con polisilicio, materia prima ampliamente utilizada en semiconductores y paneles solares.
El enfrentamiento económico entre Washington y Pekín ha dejado así de concentrarse exclusivamente en los aranceles tradicionales. Se extiende cada vez más hacia semiconductores, robótica, vehículos eléctricos, energías renovables, inteligencia artificial y otras tecnologías consideradas estratégicas.
La dimensión tecnológica de esta rivalidad también está modificando las políticas de seguridad de otras potencias asiáticas. Eco del Siglo examinó esta semana cómo Japón vincula su expansión militar e industrial con el desafío estratégico de China.
Las restricciones estadounidenses no frenan el conjunto de las exportaciones
Los datos ofrecen, sin embargo, una imagen más compleja que la de un simple fracaso o éxito de la política comercial estadounidense.
En julio, las exportaciones chinas hacia Estados Unidos aumentaron aproximadamente 17 % respecto del mismo mes de 2025. Pero si se observa el período completo entre enero y julio, el crecimiento fue solamente del 2,6 % interanual, según Associated Press.
La diferencia entre ambos indicadores refleja la necesidad de distinguir el comportamiento de un mes concreto del resultado acumulado del año.
Además, Reuters atribuye parte del incremento de julio a que exportadores chinos e importadores estadounidenses adelantaron envíos antes de la entrada en vigor de mayores aranceles, por lo que no puede suponerse automáticamente que el ritmo observado durante ese mes se mantendrá en los próximos trimestres.
Al mismo tiempo, la expansión de las ventas hacia Europa y Asia muestra que la diversificación geográfica está reduciendo parcialmente el peso relativo del mercado estadounidense.
Gary Ng, economista para Asia-Pacífico de Natixis citado por Reuters, considera que las nuevas medidas estadounidenses tendrán un impacto agregado limitado precisamente por la creciente diversificación de las exportaciones chinas, aunque advierte que determinados sectores sí podrían resultar perjudicados y que los desequilibrios comerciales pueden provocar nuevas respuestas proteccionistas.
Una economía con fuertes contrastes internos
El dinamismo exportador contrasta con indicadores menos favorables dentro de China.
El producto interno bruto creció un 4,3 % interanual durante el segundo trimestre de 2026, después de haber aumentado un 5 % en el primero. En el conjunto del primer semestre, la expansión fue del 4,7 %, según la Oficina Nacional de Estadísticas de China. Datos oficiales del PIB chino del segundo trimestre y primer semestre de 2026
El Gobierno chino estableció para 2026 un objetivo oficial de crecimiento situado entre 4,5 % y 5 %, acompañado de la fórmula de intentar obtener resultados aún mejores si las circunstancias lo permiten. Objetivos económicos oficiales de China para 2026
El crecimiento del segundo trimestre se encuentra, por tanto, por debajo del límite inferior de esa meta anual, aunque el 4,7 % acumulado durante el primer semestre permanece dentro del intervalo oficial.
Las propias estadísticas comerciales muestran también importantes diferencias entre sectores.
Mientras las exportaciones de alta tecnología aumentaron un 40,7 % durante enero-julio, los envíos de productos cerámicos disminuyeron 28,3 % y los de juguetes retrocedieron 9,7 %.
Esta divergencia indica que el auge exportador no se distribuye uniformemente por toda la industria china. Los sectores relacionados con tecnología avanzada y nuevas cadenas industriales presentan un comportamiento mucho más dinámico que algunas manufacturas tradicionales.
El comercio exterior vuelve a sostener el crecimiento
La fortaleza de las exportaciones proporciona a Pekín un importante apoyo en momentos en que persisten dificultades para dinamizar plenamente el consumo interno y la inversión.
Analistas de Macquarie citados por Reuters consideran que las autoridades chinas pueden mantener relativamente contenidas las nuevas medidas de apoyo al consumo y al mercado inmobiliario mientras las exportaciones y la producción manufacturera contribuyan suficientemente al cumplimiento de los objetivos de crecimiento.
Pero esa dependencia de la demanda internacional también implica riesgos.
El superávit comercial chino alcanzó en 2025 un récord cercano a 1,2 billones de dólares, y las cifras de 2026 apuntan nuevamente hacia un saldo exterior extraordinariamente elevado.
La magnitud del superávit alimenta las críticas de gobiernos que sostienen que la enorme capacidad industrial de China puede desplazar producción nacional y aumentar los desequilibrios comerciales. Pekín rechaza esas acusaciones y sostiene que la competitividad de sus empresas responde al desarrollo tecnológico, la eficiencia productiva y las economías de escala.
Los datos de julio muestran, en definitiva, que las restricciones estadounidenses no han impedido hasta ahora que las exportaciones totales chinas continúen creciendo con fuerza, aunque sí están modificando los destinos, los calendarios y la composición de los flujos comerciales.
También muestran una transformación de mayor alcance: el crecimiento exportador chino se apoya cada vez más en tecnología, semiconductores, maquinaria y automóviles, precisamente los sectores que se encuentran en el centro de la competencia económica y estratégica entre las grandes potencias.
La disputa entre Estados Unidos y China se desarrolla así mucho más allá de una batalla arancelaria. El control de las tecnologías avanzadas, las cadenas de suministro y los mercados internacionales se está convirtiendo en uno de los principales terrenos de competencia económica del siglo XXI.
