Washington bombardeó instalaciones militares vinculadas con la Guardia Revolucionaria, mientras Irán lanzó nuevos misiles hacia Jordania y mantuvo sus ataques contra países aliados de Estados Unidos en la región.
Estados Unidos lanzó este domingo nuevos ataques aéreos contra objetivos vinculados con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, en respuesta al ataque iraní que causó la muerte de dos militares estadounidenses en Jordania.
La nueva ofensiva se produjo después de ocho noches consecutivas de bombardeos estadounidenses contra territorio iraní, según informó el Comando Central de Estados Unidos. Washington afirmó que sus operaciones alcanzaron instalaciones de vigilancia costera y defensa aérea, capacidades marítimas y depósitos de misiles y drones.
El Comando Central sostuvo que los ataques buscaban reducir la capacidad de Irán para controlar el estrecho de Ormuz y castigar a las fuerzas de la Guardia Revolucionaria por el ataque del viernes contra una base en Jordania. Estas afirmaciones proceden de las autoridades militares estadounidenses y no han sido verificadas de manera independiente en todos sus extremos.
El ataque iraní en Jordania dejó dos militares estadounidenses muertos, uno desaparecido y cuatro que requirieron hospitalización, según Estados Unidos. El domingo fueron encontrados restos humanos cuya identificación permanecía en curso.
En otro incidente, un militar estadounidense murió el sábado en Irak durante la detonación controlada de un dron iraní previamente derribado. Con ese fallecimiento, el número de integrantes de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos muertos desde el comienzo de la guerra ascendió a 17, de acuerdo con el balance difundido por Washington.
Irán respondió con nuevos lanzamientos de misiles hacia Jordania. Las fuerzas jordanas informaron que interceptaron varios proyectiles y que no se registraron víctimas ni daños. Las autoridades de Israel advirtieron que los lanzamientos dirigidos hacia la ciudad jordana de Aqaba podían extender el riesgo hacia su propio territorio.
Kuwait y Bahréin también activaron sus defensas aéreas ante nuevos ataques iraníes. El Ejército kuwaití informó que interceptó misiles y drones el domingo, mientras que la televisión estatal de Bahréin comunicó que sus defensas derribaron otro ataque.
La escalada se produce después del colapso del acuerdo provisional alcanzado un mes atrás entre Washington y Teherán. Un negociador iraní anunció que su país suspendía sus compromisos con ese entendimiento y acusó a Estados Unidos de haberlo incumplido.
El estrecho de Ormuz continúa siendo el centro estratégico del conflicto. Estados Unidos restableció durante la última semana un bloqueo naval sobre los puertos iraníes con el propósito declarado de impedir las exportaciones de petróleo de Teherán.
El tráfico marítimo por el estrecho permanece severamente reducido. Una organización marítima supervisada por la Armada estadounidense registró ocho tránsitos el sábado y tres el viernes, frente a un promedio cercano a 140 diarios antes de la guerra.
Antes del conflicto, aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo transitaba por esa vía. La disminución del tráfico y el riesgo de nuevos ataques mantienen la presión sobre los mercados internacionales de energía.
Las bolsas de Qatar, Bahréin y Kuwait cerraron a la baja este domingo ante el recrudecimiento de las hostilidades y el temor a nuevas presiones inflacionarias. Los precios internacionales del petróleo habían subido más de 4 % el viernes y alcanzado su nivel más alto en más de un mes.
La sucesión de ataques acerca nuevamente a Estados Unidos e Irán a una guerra de mayor intensidad y amplía el riesgo de que el conflicto afecte de manera directa a otros países de Oriente Medio.

