La Comisión Federal de Comunicaciones incorporó los robots humanoides, los robots cuadrúpedos y determinados inversores de potencia fabricados en el extranjero a su lista de equipos restringidos. Washington invoca riesgos de espionaje, ciberataques y dependencia industrial, mientras Pekín denuncia proteccionismo.
WASHINGTON / HONG KONG, 29 de julio.— Estados Unidos abrió un nuevo frente en su competencia tecnológica con China al impedir la autorización de nuevos modelos de robots humanoides, robots cuadrúpedos e inversores de potencia fabricados en el extranjero, bajo el argumento de que esos dispositivos pueden representar riesgos para la seguridad nacional y las infraestructuras críticas.
La medida fue anunciada el martes por la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, que incorporó esas categorías de equipos a su denominada Covered List, el registro utilizado para restringir dispositivos y servicios considerados una amenaza inaceptable para la seguridad estadounidense. La decisión entró en vigor tras su publicación y afecta principalmente a productos que todavía no habían sido autorizados para su comercialización.
Aunque la formulación de la FCC se refiere a equipos producidos en el extranjero, las restricciones están dirigidas principalmente contra la industria china. Fuentes citadas por Reuters señalaron que la agencia podría conceder exenciones a numerosos proveedores de países aliados, como ya ocurrió con restricciones anteriores aplicadas a drones y enrutadores.
El presidente de la FCC, Brendan Carr, afirmó que el objetivo es proteger las cadenas de suministro críticas de Estados Unidos. La agencia sostiene que los robots conectados pueden recopilar información, facilitar actividades de vigilancia, transmitir datos sensibles al extranjero o ser controlados de forma remota para interferir con instalaciones estratégicas.
La prohibición comprende los robots humanoides, diseñados para imitar movimientos y funciones humanas, así como los robots cuadrúpedos, comúnmente conocidos como perros robot. De acuerdo con la información publicada por Associated Press, la FCC considera que la importación de estas máquinas avanzadas plantea riesgos de ciberseguridad y deja las cadenas estadounidenses de suministro expuestas a posibles interrupciones.
La restricción se aplica a nuevas versiones o modelos y no implica, de manera automática, retirar los equipos que ya fueron autorizados o que se encuentran operando en Estados Unidos. No obstante, la FCC conserva facultades para revisar o revocar autorizaciones anteriores cuando determine que existe una amenaza para la seguridad nacional.
Los inversores de potencia, bajo vigilancia
La decisión también alcanza a determinados inversores de potencia conectados, utilizados para transformar electricidad de corriente continua en corriente alterna. Estos componentes son fundamentales para instalaciones solares, baterías, redes eléctricas, centros de datos y diferentes aparatos de uso doméstico e industrial.
Las autoridades estadounidenses temen que inversores conectados a internet puedan contener vulnerabilidades, sistemas de acceso remoto o programas maliciosos capaces de alterar el funcionamiento de infraestructuras energéticas. China es el principal fabricante mundial de estos equipos, con compañías como Sungrow y Huawei entre los mayores proveedores internacionales.
El alcance de esta parte de la prohibición podría ser incluso mayor que el de las restricciones aplicadas a los robots, debido a la rápida expansión de los centros de datos necesarios para el desarrollo de la inteligencia artificial y a la creciente demanda de sistemas de generación y almacenamiento de energía.
Washington busca evitar que una dependencia excesiva de fabricantes chinos pueda convertirse en una herramienta de presión durante una crisis, como ya ocurrió con el dominio de Pekín sobre determinados minerales críticos para las industrias tecnológicas.
China domina la robótica humanoide
China concentra aproximadamente el 85 % del mercado mundial de robots humanoides, según estimaciones recogidas por AP. De alrededor de 15.000 unidades despachadas en todo el mundo durante 2025, las empresas chinas Unitree y AGIBOT enviaron más de 5.000 robots cada una, mientras competidores estadounidenses como Tesla y Figure AI produjeron apenas algunos centenares.
Unitree aparece como una de las compañías más expuestas a la nueva política. La empresa posee cerca de una quinta parte del mercado mundial y recientemente había colaborado con Nvidia en un diseño de referencia que empleaba chips Blackwell para operar sistemas de inteligencia artificial incorporados a robots humanoides.
El Departamento de Defensa estadounidense también incluyó recientemente a Unitree y a otras compañías tecnológicas chinas en una lista de empresas supuestamente vinculadas con el Ejército Popular de Liberación. China ha rechazado esas acusaciones.
Pekín acusa a Washington de proteccionismo
El Gobierno chino respondió acusando a Estados Unidos de ampliar de manera abusiva el concepto de seguridad nacional para excluir a sus empresas del mercado estadounidense.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino Mao Ning afirmó que el proteccionismo no hará más competitiva a la economía estadounidense y perjudicará tanto a las empresas como a los consumidores del país. Pekín advirtió además que adoptará las medidas necesarias para defender los derechos e intereses de sus compañías.
Analistas consultados por AP consideran que el cierre del mercado estadounidense protegerá temporalmente a los fabricantes locales frente a la competencia de productos chinos más baratos, pero difícilmente frenará el desarrollo de la robótica china, debido al tamaño de su mercado interno y a sus posibilidades de exportación hacia otras regiones.
Una nueva etapa de la rivalidad tecnológica
La medida se suma a una sucesión de restricciones estadounidenses contra productos y compañías de China. La FCC ya había limitado la autorización de nuevos drones, enrutadores y equipos de telecomunicaciones, mientras Washington mantiene controles sobre la exportación de semiconductores y otras tecnologías avanzadas.
En abril, la agencia también avanzó propuestas destinadas a impedir que laboratorios chinos certificaran determinados dispositivos electrónicos para el mercado estadounidense y a restringir las operaciones de empresas como China Mobile, China Telecom y China Unicom.
La nueva prohibición confirma una transformación más amplia de la economía internacional, en la que las cadenas de suministro, la inteligencia artificial y la infraestructura digital son examinadas cada vez más como asuntos de seguridad nacional. Este proceso ya fue analizado por Eco del Siglo en el editorial Las grandes transformaciones del siglo XXI, que abordó el tránsito desde una globalización basada principalmente en los costes hacia otra condicionada por la seguridad y la competencia entre potencias.
La disputa también plantea interrogantes sobre los límites de la regulación estatal de la inteligencia artificial, asunto desarrollado en el artículo de opinión Una nueva soberanía: ¿qué demonios es la Inteligencia Artificial?.
La decisión aparece, además, en un momento delicado para las relaciones bilaterales. Está prevista una visita del presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos en septiembre para reunirse con el presidente Donald Trump, aunque la sucesión de restricciones tecnológicas podría añadir nuevos puntos de fricción antes del encuentro.
La política anunciada por la FCC no solo busca limitar posibles amenazas informáticas. También pretende trasladar hacia Estados Unidos parte de la fabricación de robots, componentes energéticos y tecnologías necesarias para la expansión de la inteligencia artificial.
El resultado podría acelerar la separación de los ecosistemas tecnológicos estadounidense y chino: dos cadenas industriales distintas, sujetas a reglas, proveedores y mecanismos de seguridad cada vez menos compatibles entre sí.

