Taiwán refuerza su preparación ante un eventual bloqueo chino y alerta sobre ciberataques con inteligencia artificial

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Las fuerzas taiwanesas ensayaron la escolta de un buque mercante y el despeje de una ruta marítima mientras Taipéi sometió sus comunicaciones móviles a una reducción deliberada de velocidad. Paralelamente, el Gobierno informó que organismos públicos fueron objetivo en julio de una campaña de ciberataques procedentes del extranjero que combinó intervención humana y herramientas de inteligencia artificial.

TAIPÉI.— Taiwán intensificó sus preparativos militares y civiles ante un eventual conflicto con China, con ejercicios destinados a responder a un posible bloqueo marítimo, alteraciones de las comunicaciones y otras situaciones de emergencia, mientras las autoridades de la isla revelaron este jueves una reciente campaña de ciberataques asistidos por inteligencia artificial contra organismos gubernamentales. Reuters informó sobre ambas operaciones este 13 de agosto.

Las operaciones militares forman parte de Han Kuang 42, los principales ejercicios anuales de las Fuerzas Armadas taiwanesas. Las maniobras de este año comenzaron el 5 de agosto y se extienden durante diez días, con escenarios destinados a poner a prueba la capacidad de respuesta ante una eventual ofensiva china y a mejorar la coordinación entre fuerzas militares, instituciones públicas y estructuras civiles.

La preparación responde a una concepción defensiva que no contempla únicamente un desembarco militar convencional. En su planificación oficial de Han Kuang 42, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán incluyó escenarios que parten de acciones chinas en la denominada «zona gris», avanzan hacia una transición de ejercicios militares a una situación de guerra y culminan en la simulación de una invasión armada. El planteamiento contempla, entre otras fases, protección de fuerzas, operaciones contra desembarcos, defensa costera y continuidad de las operaciones.

Taiwán ensaya cómo responder a un bloqueo marítimo

Una de las operaciones más significativas de esta semana estuvo dirigida específicamente a responder a un eventual bloqueo de Taiwán.

El miércoles, la Armada y la Guardia Costera realizaron conjuntamente una maniobra en la que simularon la escolta y protección de un buque mercante. Mientras varias unidades navales protegían la embarcación, un dragaminas despejó un canal de navegación seguro y condujo al mercante simulado hasta uno de los puertos de la costa oriental taiwanesa.

Según la Guardia Costera, fue la primera vez que este organismo y la Armada taiwanesa realizaron conjuntamente un ejercicio específicamente antibloqueo. En caso de conflicto, la Guardia Costera desempeñaría un papel auxiliar de apoyo a las fuerzas navales.

El escenario responde a una preocupación estratégica de Taipéi: que Pekín pudiera intentar aislar progresivamente a la isla mediante un bloqueo o una cuarentena marítima, limitando el ingreso de mercancías y suministros sin recurrir inicialmente a una invasión anfibia a gran escala. Reuters señala que este riesgo ocupa desde hace tiempo un lugar importante en la planificación defensiva taiwanesa.

La dimensión marítima ha adquirido mayor actualidad durante los últimos meses. En junio, China comenzó a efectuar lo que denomina patrullas de aplicación de la ley frente a la costa oriental taiwanesa, provocando protestas de Taipéi y preocupación en Washington y otras capitales occidentales.

La tensión aumentó nuevamente esta semana. Como informó **Eco del Siglo el 12 de agosto, China e Indonesia realizaron maniobras navales en aguas del Pacífico al este de Taiwán. Indonesia sostuvo que se trató de un ejercicio rutinario de paso, mientras Taipéi acusó a Pekín de utilizar políticamente la actividad para proyectar una imagen de jurisdicción sobre esas aguas.

Taipéi reduce deliberadamente la velocidad del internet móvil

Los ejercicios de Han Kuang no se limitan al combate naval y terrestre. Taiwán está sometiendo también a prueba la resistencia de sus comunicaciones y de su infraestructura civil ante una eventual guerra.

Este jueves sonaron sirenas antiaéreas en Taipéi y las autoridades despejaron calles durante un simulacro de ataque. La población fue conducida hacia refugios y los vehículos tuvieron que detenerse mientras se desarrollaba el ejercicio.

Simultáneamente, el Gobierno llevó a cabo una medida especialmente novedosa: redujo deliberadamente la velocidad del internet móvil durante 30 minutos para reproducir las dificultades de comunicación que podrían producirse durante un ataque o una emergencia de gran escala.

La primera prueba de este tipo se realizó el lunes en el centro de Taiwán y fue repetida este jueves en la zona septentrional de la isla. Durante el ejercicio, la velocidad de los datos móviles disminuyó considerablemente, mientras las conexiones fijas a internet y las redes Wi-Fi no fueron afectadas.

La medida forma parte de una estrategia más amplia destinada a preparar tanto al Estado como a la población para situaciones en las que las telecomunicaciones pudieran quedar degradadas. Los ejercicios Han Kuang de este año incluyen también evacuaciones, funcionamiento de estructuras de gobierno durante emergencias y mecanismos para mantener servicios esenciales en condiciones próximas a un conflicto.

El presidente Lai Ching-te inspeccionó este jueves algunos de esos dispositivos civiles. Visitó un estacionamiento subterráneo de un hospital convertido temporalmente en área de atención de emergencia y un supermercado preparado para simular la distribución de suministros durante una crisis. Representantes diplomáticos de Estados Unidos, Israel y Canadá acompañaron al mandatario durante parte del recorrido.

Una campaña de ciberataques asistidos por inteligencia artificial

Mientras Taiwán desarrolla sus maniobras militares, el Ministerio de Asuntos Digitales reveló este jueves que diferentes organismos gubernamentales fueron objetivo durante julio de ciberataques asistidos mediante inteligencia artificial y procedentes del extranjero.

Las unidades de vigilancia de ciberseguridad detectaron actividad anómala contra organismos públicos y, desde el 20 de julio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad comenzó a emitir alertas mientras investigaba la operación.

Según las conclusiones comunicadas por las autoridades taiwanesas, los ataques presentaban características claras de origen exterior y combinaban operaciones manuales realizadas por personas con ataques apoyados por agentes de inteligencia artificial. El Gobierno señaló posteriormente que las fuentes, los métodos utilizados y el alcance de los incidentes fueron investigados y que los organismos afectados adoptaron medidas para responder a ellos.

El episodio constituye una señal de cómo la inteligencia artificial comienza a incorporarse a las operaciones de intrusión informática. Las herramientas basadas en IA pueden acelerar tareas como reconocimiento de sistemas, identificación de vulnerabilidades y automatización de determinadas fases de un ataque, aunque los especialistas advierten que estas operaciones continúan dependiendo de operadores humanos que seleccionan los objetivos y dirigen las acciones.

Taiwán no atribuye a China el ataque concreto de julio

Existe, sin embargo, una distinción fundamental.

El comunicado del Ministerio de Asuntos Digitales no atribuyó a China la campaña detectada en julio. Las autoridades señalaron que los ataques procedían del extranjero, pero no identificaron públicamente a un Estado responsable. La Oficina de Asuntos de Taiwán de China tampoco había respondido inmediatamente a una solicitud de Reuters para comentar el episodio.

Por ello, no puede afirmarse con la información actualmente disponible que Pekín estuviera detrás de esta operación concreta.

El episodio sí se produce dentro de un contexto mucho más amplio de confrontación cibernética. El Buró de Seguridad Nacional de Taiwán informó a comienzos de este año que los ataques chinos contra infraestructuras esenciales taiwanesas —incluidos hospitales y bancos— aumentaron un 6 % durante 2025, hasta alcanzar una media de aproximadamente 2,63 millones de ataques diarios. Algunas de esas operaciones coincidieron temporalmente con ejercicios militares chinos, una combinación que las autoridades taiwanesas interpretaron como parte de amenazas híbridas.

Esta precisión permite separar dos cuestiones diferentes: existe un historial documentado de ciberataques atribuidos por Taiwán a actores chinos, pero la campaña asistida por inteligencia artificial revelada este jueves no ha sido públicamente atribuida a China.

De la invasión convencional a la guerra híbrida

Los ejercicios de agosto ilustran la transformación de la estrategia defensiva taiwanesa. La hipótesis de conflicto ya no se limita a un desembarco de las fuerzas chinas sobre las costas de la isla, sino que contempla una sucesión de presiones que podrían desarrollarse gradualmente: acciones de zona gris, operaciones navales, bloqueo de rutas comerciales, alteraciones de las comunicaciones, ciberataques y finalmente un conflicto militar abierto. La propia planificación oficial de Han Kuang 42 reproduce una transición desde actividades de presión hasta escenarios de guerra convencional.

Para Taiwán, mantener abiertas las rutas marítimas y preservar las comunicaciones resultaría decisivo en una crisis prolongada. La isla depende del comercio exterior para buena parte de sus suministros y ocupa, además, una posición central dentro de las cadenas mundiales de producción tecnológica y de semiconductores.

China considera a Taiwán parte de su territorio y no ha renunciado al empleo de la fuerza para alcanzar la reunificación. El Gobierno democráticamente elegido de Taipéi rechaza las reclamaciones de soberanía de Pekín.

En ese escenario, Han Kuang 42 refleja una preparación cada vez más orientada hacia un conflicto multidimensional. El ensayo de un corredor marítimo frente a un bloqueo, la participación conjunta de Armada y Guardia Costera, la reducción deliberada del internet móvil y la respuesta a nuevas amenazas cibernéticas muestran que Taiwán intenta prepararse no solamente para una batalla convencional, sino para una crisis en la que las infraestructuras civiles, las comunicaciones y el ciberespacio podrían resultar tan decisivos como las fuerzas desplegadas en el mar y en tierra.

Fuentes principales: Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán, Ministerio de Asuntos Digitales de Taiwán y Reuters.

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